Histórico de devocionales
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Funcionando por fe
12 de Ene de 2012
Había una vez un viajero, que caminaba por el desierto cuando llega al borde de un cañón. Buscando la manera de cruzarlo, se da cuenta que hay una larga cuerda extendida hacia el otro lado. Mientras sus ojos empiezan a...
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Es mejor dar que recibir
07 de Feb de 2011
El pequeño Carlitos era un muchachito tímido y callado; Cuando los demás niños volvían de la escuela, Carlitos iba siempre detrás de los demás. Los otros reían, conversaban e iban abrazados pero...
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El poder de la perspectiva
01 de Feb de 2011
El cuerpo de aquella mujer había sido molido por el cáncer y la quimioterapia también la había afectado negativamente a tal grado que un día se despertó por la mañana, se miró al espejo, y not&o...
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Rumbo a la Rectitud
25 de Ene de 2011
2 Corintios 5:21 Existen 507 versículos en la Biblia que abordan el tema de la rectitud/justicia. Sin embargo, la mayoría de la veces no se comprende lo que realmente es. Por lo regular se malinterpreta como algún tipo de s&u...
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Una fiesta te espera
18 de Ene de 2011
Lucas 15:11-32 En Lucas 15, Jesús contó la historia del hijo perdido. La mayoría de nosotros está familiarizado con ella. El hijo le exige a su padre la parte de su herencia. Al hacer eso, en aquella cultura, era como ...
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Recursos:
Encendido en Enojo
Efesios 4:26
Nadie se despierta enojado. Siempre existe algo que enciende ese gatillo emocional. El enojo siempre es producido por el dolor, la frustración, el temor, la vergüenza, y el resentimiento.
Las injusticias o el dolor nos dejan muy incómodos y vulnerables. De manera que las cambiamos por el enojo. ¿Sabe por qué? Porque cuando estamos enojados nos da un sentimiento de que estamos en control. Sin embargo, ignorar esos gatillos que causan el enojo es como ignorar esa luz de advertencia que aparece en el tablero de su carro al cubrirla con tape negro. Quizás cubra la luz pero a la larga hará más daño.
Cuando no tomamos en serio el dolor de nuestro pasado es como ponerle tape a esa luz de advertencia. Cuando nos convencemos de que esa decepción que vivimos “no fue la gran cosa” es como si ignoráramos esa luz de advertencia.
Ahora bien, sin importar cuál haya sido la provocación aun tenemos que tratar con la emoción secundaria que es el enojo porque es nuestro. Entonces, ¿Cómo tratamos con el enojo? Confesándolo; admitir que está enojado.
Admitir que está enojado porque hubo un evento en su vida que causó dolor, frustración, temor, vergüenza o resentimiento. Confiéselo, rehúsese a desviarlo, o reprimirlo o a explotar.
Primero lo confiesa a usted mismo y después lo confiesa a Dios. Dígale a Dios lo injusto que es la vida, dígale exactamente cómo se siente. Y finalmente con quién haya estado enojado y espere la reconciliación.
Puede ser un familiar, un padre, puede ser un hijo, su esposo, su esposa, un amigo o compañero de trabajo.
A veces no sanamos porque no lo hemos confesado a nadie. San Pablo dijo: “Hagan todo lo posible por vivir en paz con todo el mundo”. De manera que haga su parte por estar en paz con los demás.
Sin importar que se vea forzado a enfrentar situaciones hostiles de la vida. No deje que su enojo le dure todo el día.

